miércoles, 20 de noviembre de 2013



Primer año de gobierno de Peña Nieto fue un rotundo fracaso; los mexicanos ante la indefensión

*Es increíble la ineptitud y corrupción de este gobierno, su entreguismo a las trasnacionales es muestra de procacidad

En unos días Peña Nieto cumple un año de haber llegado a la presidencia de la república con calzador y todo tipo de mañas, trampas electorales, fraudes al erario para comprar votos al por mayor, y con la ayuda de los laguneros Martín Bringas y asociados en el Grupo SORIANA; además MONEX puso su granito de arena con los monederos electrónicos, granito de arena igualito con el que cooperó Vicente Fox para llevar a Calderón a Los Pinos, robándose la elección. Un año cumple Peña Nieto de participar, activa aunque erráticamente, para el deterioro del país; todos los índices de crecimiento y mejorías a la nación y a los mexicanos, han ido a la baja. ¿Qué podíamos esperar de un presidente inepto y corrupto? Aunque hay que reconocer que el presidente es solo carátula de la pandilla responsable de hundir hasta el fondo, el desarrollo y progreso de México.

Esa pandilla, que gobierna a través de Peña Nieto, la encabezan Carlos Salinas de Gortari ya mimetizado en el Grupo Atlacomulco, Claudio X. González de Kimberly Clark como representante de todas las trasnacionales asentadas en México, una treintena de grandes empresas mexicanas, todas ellas ligadas a otras multinacionales que le dan certidumbre y seguridad a los inversionistas extranjeros, dueños de bancos, haciendas y de todos los rubros económicos imaginables. Los cinco millones y pico de medianas, pequeñas y micro empresas de mexicanos, las PYMES son los que llevan a cuestas la carga de la creación de empleos, y sin embargo, ellos no inciden en ninguna decisión importante de la política y la economía nacional, son invitados de piedra, al caos.
A Peña Nieto y a su equipo de ineptos se les ha ido el año 2013 en hacer como que hacen, a hacer como que trabajan por el bien de México y los mexicanos, reformando la constitución para legalizar lo que de hecho ya se lleva a cabo de manera anticonstitucional; incluso el general Cienfuegos, secretario de la defensa, pugna para que el poder legislativo le otorgue tareas –las que ya hacen el ejército y la marina- contrarias a los dictados de nuestra Carta Magna. Dice el general que el ejército requiere de certidumbre jurídica para hacer lo que ya hace, deambular por las calles aterrorizando a la población, pretextando que con su labor policiaca coadyuva con el Estado a mantener la seguridad dentro de nuestro país; esa no es la tarea del ejército, porque en caso que diputados y senadores le otorguen al ejército poderes supra constitucionales, lo que estamos viendo es un auto golpe de Estado promovido por Washington para dar certidumbre y seguridad a sus inversiones que son enormes, formidablemente enormes.

Por más que diga en sus discursos Peña Nieto que todo lo que hace es por bien del pueblo, no debemos creerle, lo que hace está encaminado a dos puntos: Uno.- Perpetuar en el poder a esta pandilla de la que él es parte, y dos.- Otorgarle garantías a las inversiones de pocos mexicanos y muchos extranjeros, aunque ello vaya en detrimento de la economía y la seguridad de los mexicanos, de más de 117 millones de mexicanos que tenemos que sufrir y tolerar a este pésimo gobierno.
Para lograr su cometido, Peña Nieto y la pandilla que lo utiliza de carátula, prácticamente están desgarrando nuestra Constitución con lo que ellos le dicen reformas, las que en sí son contra reformas encaminadas a esos dos puntos que antes mencioné, mostrándonos que entre él y su equipo –su gabinete- no existe ningún estadista y ni un político. Los estadistas actúan y trabajan para engrandecer y fortalecer al Estado, y los políticos –los verdaderos políticos- no ignoran que la política es una ciencia y un arte para llevar al pueblo a mejores estadios como lo son, el bienestar social, la mejoría de la educación, la salud y la economía. Estos son los cuatro pilares básicos de la política y Peña Nieto, amén de ignorarlos, nada hace por mejorar esos puntos. Por esto y todo lo anterior mencionado, sólo me queda pensar que nuestro gobierno –el de Peña Nieto- es el peor que hemos tenido en los últimos 66 años, y eso que los de los panistas Fox y Calderón fueron terriblemente malos, así que no hay que creerles ni el bendito, porque entre él y su equipo, no tienen ni un político y menos un estadista. O, ¿usted qué opina apreciable lector?

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