jueves, 14 de febrero de 2013

SNTE vs. Reforma: ¿se puede o no se puede?


Wenceslao Vargas Márquez

Ensayemos una curiosa paráfrasis en la pregunta de si desde el SNTE se puede o no presentar un frente de lucha creíble -lucha cuya forma y fondo venza la suspicacia- ante la reforma educativa gubernamental que ya superó la etapa de la constitucional y está por empezar a procesar la ley reglamentaria. Esa lucha leal y clara contra las más peligrosas aristas de las reformas laboral y educativa, ¿se puede o no se puede? Ensayemos:
Somos el sindicato más grande de Latinoamérica, entonces sí se puede. A pesar del enorme número, cunde la desazón entre los agremiados y con más razón entre los próximos a jubilarse. El enorme tamaño, el millón y medio de trabajadores que somos, es una cifra inocua a la que no se recurre, entonces no se puede.
Somos un sindicato con dirigentes avezados en la lucha sindical, entonces sí se puede. A pesar de ello la burocracia sindical no visualizó lo que venía con el nuevo gobierno federal y el nuevo PRI y no pudo prever el vigoroso golpe implícito en la iniciativa de reforma educativa, entonces no se puede.
Somos un sindicato con enormes recursos económicos para financiar (hay pruebas) incluso asuntos ajenos al SNTE, se cuenta con cifras económicas que rondan los mil quinientos millones de pesos anuales para financiar casi cualquier cosa, entonces sí se puede. De ese dinero no tenemos ninguna remota idea de su monto exacto ni de su destino, se promete ahora un observatorio para que rinda cuentas de ese dinero pero todo apunta a que son promesas vanas, entonces no se puede.
Desde el Congreso nacional de octubre de 2012 se anularon lo antiguos estatutos y se redactaron unos nuevos para mejorar nuestra vida interna y poder enfrentar con mayor agilidad los desafíos internos y externos, entonces sí se puede. Desde octubre de 2012 esos estatutos nuevos no se han distribuido y vivimos una especie de interregno caracterizado por la falta de normatividad interna legalmente aplicable; no hay estatutos en vigor, entonces no se puede.
Hay diputados federales y locales en todo el país que son integrantes del SNTE, entonces sí se puede. Los numerosos diputados que hay en todo el país, federales y locales, miembros del sindicato, no atienden homogéneamente una directriz magisterial nacional sino que atienden prioritariamente la agenda partidista propia de los interesados en su legítima carrera política personal, entonces no se puede.
Los integrantes del SNTE militan en distintos partidos políticos, buena señal de pluralidad y vigor organizacional, entonces sí se puede. Las agendas electorales y las candidaturas partidistas se mezclan indebidamente con la agenda y el cronograma de lucha sindical de la agrupación y propician el debilitamiento y la mediatización de esa lucha en aras de las candidaturas que ya vienen; los partidos (principalmente el nuevo PRI, Nueva Alianza y PRD) están por resolver esas candidaturas, lo que mediatiza la lucha desde el SNTE, entonces no se puede.

Si se mezcla lo partidista con lo sindical, la conclusión es definitiva y clara: así jamás se puede.



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