El alcalde Eduardo Olmos Castro encabezó la ceremonia del 97 aniversario de la muerte del mártir de la democracia don Francisco I. Madero, en cuyo monumento colocó una ofrenda florar y montó una guardia de honor, acompañado de regidores, directores generales y jefes de área del Ayuntamiento.
El acto se llevó a cabo en la plaza Madero, cumpliendo con las celebraciones del Bicentenario de nuestra Independencia y el Centenario de la Revolución Mexicana, a fin de fortalecer la conciencia ciudadana en torno a la gesta que hizo posible la patria que hoy tenemos.

El discurso oficial estuvo a cargo de Víctor Manuel Rodríguez, secretario del Colegio de Investigaciones Históricas de La Laguna, quien dijo que el mártir de la democracia, es uno de los más limpios y grandes hombres que ha producido México, Coahuila y La Laguna, tierra de grandes adalides de la libertad y de la patria.
México necesita recuperar sus raíces liberales y democráticas, por razones prácticas, porque un sistema de libertades es el mejor camino para promover un mayor desarrollo económico.
El apóstol no ofrecía al pueblo panaceas, sólo el don glorioso de la libertad, la cual se conquista, no se ofrece gratuitamente, subrayó.
“A Madero, a Zapata y a Villa no lo sacarán de sus tumbas para que en este centenario de la Revolución vengan a resolver nuestros problemas. Es cierto, ¡no revivirán quienes nunca han muerto!”, enfatizó.

Asistieron también descendientes de don Francisco I. Madero, como Rafael García de Alba Madero y Francisco José Madero Fernández, así como representantes de la Logia Masónica Benito Juárez de esta ciudad.
Michel Morales Pérez, alumna de la escuela Primaria Francisco I. Madero, participó con una reseña de la Decena Trágica; refirió que la oposición del político al régimen de Porfirio Díaz, lo llevó primero a la cárcel y después a la muerte, el 22 de febrero de 1913, junto José María Pino Suárez.

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